sábado, 6 de marzo de 2010

Él la contempló desnuda en la cama...

Él la contempló desnuda en la cama. Le encantaban sus piernas y brazos que tímidamente escapaban del calor que brindaba la sábana. Su largo y rizado cabello era una invitación perfecta a caer una y otra vez en un pecado que tenía sabor a bendición.

El sólo hecho de ver su piel, le recordaba su sabor a gloria y el dulce aroma que desprendían cada uno de sus poros le recordaban ese instante que valía por toda una vida de dolor.

Los rayos del sol entrando discretamente por la ventana le iluminaban el rostro y parecían evidenciar sus sueños… Él se llevó el cigarro a la boca y la miraba, humo adentro y exhaló. La bocanada parecía opacar al mundo real, no había más mundo afuera de esas cuatro paredes. Por fin el milagro había cobrado vida y lo haría durar hasta el último segundo de su existencia, aquello era más que un sueño.

De pronto ese sonido peculiar le distrajo de tan grata contemplación:
-¿bueno?

Y escuchó la voz de aquella otra mujer a la que amaba…

1 comentario:

  1. hola sabes!!

    solo hay una palabra para esto!! creo que no es palabra es más bien una expreción!

    WUAU!! sii esa =)

    me encanto jaja imaginee eso waaa =)

    genial!

    ResponderEliminar