sábado, 26 de diciembre de 2009

Este es Fausto



Por fin conseguí la fotografía del personaje principal de la historia de aquí abajo!

sábado, 5 de diciembre de 2009

Crónica de un amor con sabor a pulgas

Abrí la puerta y él estaba ahí, tenía la mirada triste y se veía cansado de las injusticias mundanas que tenía que soportar… caminamos y él sacó fuerzas para poner en marcha sus cuatro patas y seguirme. Cinco minutos después yo me preocupaba por él e interrumpía a mi madre y sus noticias familiares para preguntarle dónde estaba el nuevo amigo que el destino me había encontrado.

Quince minutos después estábamos en la tienda comprando gomitas a las 7 de la noche, caminamos por un lugar distinto esperando que así encontrara su hogar, pero nada, el perro nos seguía y mordía la correa de Muxy como diciendo “hey, amárrame”… él es libre, puede hacer lo que mejor le parezca, ir, venir…caminar por el mundo, rasgar bolsas de basura y comer lo que encuentre, tomar el sol en el parque sin nadie que le grite “hey! Ya vámonos” y ahí estaba suplicándonos que le quitáramos el duro peso de la libertad, que lo amarráramos, estaba entregándose por completo y sin miedo alguno.

Mi tía hace unos meses adoptó a un perro, George, víctima de un dueño que pensó que lo más normal era amarrar a un perro con alambre y tirarle encima aceite hirviendo. Gracias a su poco pensante dueño hoy George tiene cáncer, pero gracias a él está en un nuevo hogar. Ella siempre me ha dicho que el amor de un perro es totalmente distinto al que una persona te puede dar, es libre, incondicional, fiel.

Y pensémoslo bien…si necesitas un beso, él nunca dudará en dártelo. ¿Necesitas un abrazo? No dudes en pedirlo. No importa cuántas veces te enojes con él, no importa cuántas veces te olvides de él, él siempre te va a querer, siempre estará ahí a tus pies para amarte sin medida.

Las personas le tenemos tanto miedo al amor, a mostrarnos cómo somos, a querer a alguien más, que olvidamos que no es un negocio, no es un trato, no es un juego… es algo más, es sonreír y llorar, ceder y darnos cuenta de que en este mundo hay alguien más…

Esa noche mi tía nos encontró en el camino y tuvimos que dejar al perro en la calle. Hoy me dio alegría encontrarlo nuevamente en la puerta del vecino. Al verme corrió hacia a mí, como si recordara que fui yo la que le decía “ven acá, no te bajes de la banqueta, ¿dónde están tus amigos?” esos ojos de profunda tristeza siguen ahí…me provocan amargura y ganas de llorar, decididamente lo contemplé y le dije “¿sabes algo? Yo no quiero sufrir y no quiero que sufras, así que no te acariciaré porque entonces no te irás” y me di la vuelta. Me alcanzó, se metió debajo de mis manos rogando una caricia y dije “está bien  está bien, ¿cómo te llamas?” un segundo después tenía un abrazo canino y sentí entre mis dedos una oreja sin un trozo. Me paré en la puerta y le dije “bueno, mañana nos vemos” y sin más remedio regresó a la puerta del vecino.

La vida es así… ¿por qué nos da miedo pedirle a alguien más que nos ame? ¿Por qué nos da miedo decirle a alguien que lo amamos? ¿Por qué pedimos tanto para amar a alguien?

En este momento no sé que haya sido de mi amigo, no sé cuánto tiempo tenga sin comer, no sé dónde esté dormido, me gustaría adoptarlo pero no puedo… lo único que sé es que quisiera amar como un perro.



Si alguien puede hacer algo por mi nuevo amigo, no dude en avisarme

martes, 1 de diciembre de 2009


Ya mañana será otro día...

viernes, 21 de agosto de 2009

Una palabra

De vuelta por aquí, nunca es tarde para publicar lo ya escrito en un momento de soledad absoluta en el que las ideas brotan como agua en una fuente.

Noticias: Los comentarios están abiertos para todos, aún para aquellos que no tengan cuenta de blogspot, no olviden poner su nombre.

-----------------------------------------------------------------------------------

Hoy tengo ganas de encontrar una sola palabra que sintetice lo que siento por ti. Una palabra corta que tengas que escuchar en un solo segundo y puedas guardar en algún pequeño y oscuro hueco de tu ser. Una palabra firme y pasional que sea capaz de reconfortar tu espíritu cuando estés en la penumbra, que sea capaz de abrazarte y secar tus lágrimas. Que te acompañe día a día y se asegure de que los sobrevivas y tu deseo por vivir siga intacto.

Mientras te contemplo y asiento a tus ideas, mientras parezco estar cercana, quiero que sepas que estoy distante, contemplándote y buscando esta palabra para que venga a interrumpir el monólogo monótono que sostienes con mi presencia vacía y cambie nuestros rumbos para fundirlos en uno mismo.

lunes, 6 de julio de 2009

Primer pensamiento lejano

Es un divertido ejercicio del ingenio poder pretender ser alguien más para poder enfrentar los problemas propios. No soy yo, no es mi historia, no puedo vivir una existencia que no le pertenece a nadie...esta es su historia aderezada con un poco de lo propio para hacerle frente a los fantasmas que nos persiguen. Es una promesa, es una disculpa, es un enfrentamiento...es la esperanza al final de cuentas.


---------------------------------------------------------------------------------

La brisa se coló dentro de mi habitación por la rendija de la ventana, inundando así de aíre fresco al suave calor nocturno que tengo por única compañía. Y supe que era tu recuerdo de visita en mi vida otra vez.

Esta mañana fuiste mi primer pensamiento, nunca mi primer decepción ni mi primer arrepentimiento, simplemente el primer pensamiento que me vino a la cabeza y agradecí tu rápida llegada en esta soleada mañana.

Estás en el café y estás en las noticias, estás en la ventana y estás en mi cama…las mil sonrisas que me arrancaste alguna vez siguen regresando una tras otra para regarse a lo largo del apartamento y recordarme los buenos momentos que vivimos juntos.

Es imposible que después de tantos años y tantas experiencias (que pesan más que los años mismos) nos hayamos encontrado una vez más para compartir unos cuantos minutos, saludarnos, sonreír ante el nerviosismo del encuentro para después desaparecer.

Nunca te busqué, nunca me buscaste, fue el mismo destino impredecible quién ha acercado nuestras existencias.

No he olvidado nuestro pasado, sería imposible, es sólo que la rutina no me deja tiempo para recordarte más a menudo…no puedo decirte que pienso en ti a cada día, no lo hago.

Al recibir esta carta pensarás que es una disculpa por las acciones inconclusas, no lo es. Pensarás que es un reproche al tiempo o a mí misma por no haberte retenido en mi vida. No me arrepiento, me conoces. Es un reclamo a la vida por haberte puesto en mi camino tempranamente, cuando yo más me necesitaba, por no habernos cruzado ahora por primera vez. He llegado a la conclusión de que no fuiste tú ni fui yo la culpable, simplemente no fue nuestro tiempo…mi tiempo. No es que no te amara o te quisiera lo suficiente, te amé, te amé largamente y en silencio pero no del modo que yo esperaba y no del modo en que tú merecías.

Siempre me dio miedo enfrentarte y decirte que nada de lo que soñabas podría suceder, al menos en ese momento, toda la gente decía que a un amigo las cosas se le dicen de frente, pero mi cariño por ti era tan grande (tal vez igual que mi egoísmo) y quedarme callada fue mi táctica para no perderte… ¿quién habría dicho que las cosas tendrían un resultado contrario al planeado? ¿Quién hubiese apostado a que pasarían años para tener la oportunidad de decirte todo esto?

Logré superar mis inseguridades, alejar a los fantasmas que no me permitían entregar mi corazón a algún extraño. He amado, me han amado, no te voy a mentir. He sufrido y también he disfrutado de esas extrañas mieles de las que siempre hablabas, pero ¿sabes? A veces hace falta que una descubra esos misterios por sí sola para podérselos creer, en especial una persona tan incrédula como yo.

Hoy sigo en busca de mi historia de amor, la final, la concreta, la que opaque a las demás para convertirse en la única que mi débil memoria recuerde en la vejez…Ya no me importa si la arena en ese reloj termina de caer, debo creer que ese “alguien” está en algún lugar. No pienses mal, no te estoy pidiendo que te quedes, mucho menos que seas tú el actor principal, simplemente te lo digo, porque es gracias a ti que recuperé la fe, que ahora sé que todo es posible y que el tiempo no es nada comparado al gran regalo que puede ser el amor…pero aún somos jóvenes, aún hay tiempo.

Esta tarde frente a ti no sé que suceda, tal vez sólo nos contemplemos, digamos cosas banales o tal vez volvamos a ser los viejos amigos que fuimos una vez y el tiempo, el amor y el destino se encargó de separar. Es por esto que escribo esta carta, no sé si la escribo para ti o la escribo para mí, sólo sé que te la entrego para mantener viva esa sensación que ha venido a visitarme esta mañana junto a los rayos del sol.

Buena suerte en tu vida, sabes que siempre te la deseé aunque no la necesitaras… encuentra tu historia inolvidable, y hagas lo que hagas, no me olvides…siempre estaré aquí, aún si la vida nos separase nuevamente.

viernes, 19 de junio de 2009

Cómplice de vida...

Hoy una pequeña entrada para algún futuro ahora lejano...

----------------------------------------------------------------------------

¿Sabes? Extraño esos días que pasábamos acostados en el piso de nuestro pequeño departamento, sobre la madera deforme que teníamos por suelo, admirando las grietas en el techo como si fueran estrellas brillantes…yo con tu pecho por almohada y tu latir como himno de vida. No teníamos nada, sólo el uno al otro y eso era suficiente para vivir.

Hoy a penas y sobrevivimos teniéndolo todo. Me encuentro atada al asiento de este lujoso auto y veo llover por la ventanilla, una lluvia triste que me hace recordar las ya vividas juventudes que de aquí se ven tan lejanas y borrosas, pero cuyo sentimiento sigue intacto.

El piso deforme se volvió mármol y ya no hay grietas en el techo que observar. A penas tenemos tiempo de conversar aun pasando todo el tiempo juntos. Me hice cargo de tu vida, de tu éxito…sin saber que ahí tirados soñando en aquél pequeño lugar sin muebles, teníamos todo lo necesario para ser felices.

Te miro y me alegra saber que aún puedes traducir mi mirada en ideas…tomas mi mano y me sonríes para recordarme que un mejor cómplice de vida no pude haber encontrado en alguien más.

martes, 16 de junio de 2009

Aún te extraño...

Hace 7 años perdí...perdimos a alguien especial en nuestras vidas. Escribo esto en su memoria, una carta sin destino.

---------------------------------------------------------------------
¿Qué certeza puede tener alguien de la muerte a la corta edad de 12 años? 12 años…cuando el mundo comienza a tener forma, sentido…pero también cuando nos damos cuenta de que todo lo que pareciera lógico en realidad no lo es.

A los 12 años no comprendí porqué tuve que dejar de hacer mi tarea para salir saltando mis agujetas por la calle y llegar hasta tu casa… nunca pasó por mi cabeza la idea lógica de lo que estaba sucediendo. No subí las escaleras y con total extrañeza y una buena dosis de cinismo le pregunté al extraño frente a mí…y, ¿ahora qué pasa? Nunca imaginé el aprieto en el que lo había metido. ¿Qué le dices a una niña extraña de 12 años al respecto?

Y hay cosas que no es necesario decir, se deducen, aun si tienes 12 años. Me enrosqué en el sillón dónde veías la televisión, me aseguré de no tocar el piso y pedirle a Dios que me ayudara a despertar y dejar la pesadilla atrás… obviamente no fue así.

El día fue largo, triste, inexplicable y sobre todo gris. Uno no puede alejarse de un lugar tan lúgubre pensando en que una persona con tanta luz como tú se quedará ahí, entre pasto seco y flores muertas dejadas tiempo atrás en memoria de completos extraños. Y el cielo lloraba conmigo por tu forzada huída.

Y después llegar a casa con un triste vacío en el interior…una calma impredecible y las ganas de hacer nada y esperar nada…luego la absurda rutina.

No sé si sigas al pendiente de nosotros, es reconfortante imaginar que sí.
Hace unos días estábamos en la iglesia pensando en ti. Sabes que no somos tan religiosos como te hubiera gustado, pero al menos creo que somos sinceros y eso es lo importante. Seguimos sentándonos en el lado izquierdo de la iglesia, el padre es otro, pero el lugar tiene ese recuerdo de ti volando en su esencia.

Hoy no hago tarea de español, estoy en la universidad y tengo 19 años y te juro que me duele en lo más profundo de mi alma la certeza de que no volverás.

¿Qué si nos haces falta? ¡Dios! No sabes cuánta. No sé si esto sería diferente teniéndote aquí. No sé si marcaría alguna diferencia escuchar tu voz en el teléfono algunas veces por semana…no lo sé pero tengo la certeza de que así sería.

Como lo dije antes…no soy religiosa, no sé rezar, pero si se trata de decir algo sincero que brote del corazón, entonces esta es mi forma de rezar.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Tarara

Y hoy les comparto un experimento...una emoción que se escapó.
-----------------------------------------------------------------------------------
Sintió el aire frío que le acariciaba su piel dorada…sintió al sol extinguirse por la llegada de la noche…se vio sola.

Estaba ahí, parada en medio de la nada… en medio de una plaza que no era suya…
Sintió a la soledad acercarse lentamente a ella…recorriéndola, entrando por cada uno de sus poros y corriendo entre sus venas para alcanzar hasta el último lugar de su ser.

Tenía el alma desnuda y nadie a su alrededor pudo notarlo.

Seguía parada, inmóvil…viéndolo todo y sin embargo, no veía nada. Nada iba a ser capaz de cambiar su estado… aun si una guerra se hubiera desatado en ese preciso lugar, ella hubiera sido capaz de seguir inalterable, sin mostrar emoción alguna.
La melancolía, enfermedad incurable de esperar y recordar, de perderse en la grandeza insignificante de uno mismo.

Ta rara… entraba en sus oídos, y con la primera nota fue suficiente para sacarla de sí…para voltear la mirada y ahuyentar los pensamientos…Tarara y con la segunda nota se sintió caer…Tarara e intentó respirar pero era imposible, sentía que el aire no era suficiente y que todo aquello desaparecía volviéndose infinitamente pequeño…Tarara seguía ese hombre con un violín en manos…Tarara y las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas…Tarara y no pudo más.

miércoles, 8 de abril de 2009

La primera...yo

Escribir es la manera más profunda de leer la vida.
Francisco Umbral (1935-2007)
Escritor español.

Una vez una persona me preguntó qué quería hacer de mi vida y yo, como de costumbre, sin pensarlo más de una vez le dije -¡Escribir!...Nunca esperé que este hombre le diera a mi sueño una centellita de realidad, un rayo de fe, con una pregunta que nadie antes me había hecho -¿De quién vas a escribir primero?...la primera sensación fue que mi sueño tenía forma, era casi palpable, ubicable en el tiempo y el espacio. De repente me enfrenté a ese gran monstruo, me encontré sentada, pensando, dando vueltas, recordando caras…Nunca en mi vida me había planteado mi sueño como algo realizable, mucho menos había pensado en quién sería el primero.
Han pasado cerca de 6 meses desde ese día. A veces, cuando estoy frente a una de mis frustraciones o a punto de dormir, me lo sigo preguntando. Lo he pensado, analizado. Pero la gente dice que para hablar de los demás, uno tiene que empezar hablando de sí mismo. Es casi como amar, para ser capaz de entregarse al otro, primero uno debe ser capaz de entregarse a sí mismo.
Hoy voy a escribir de mí para exorcizarme de los fantasmas y espíritus que cargo en el alma, a modo de disculpa para entonces, poder hablar de todos.
Soy una persona como cualquier otra, me levanto por inercia cada día y después de un baño caliente logro despertar. Me siento agradecida de estar viva, de poder ser quien soy y tener las oportunidades que se me cruzan en el camino, sin embargo no gozo de esa particular habilidad para agradecerlo cada vez que el despertador suena. Soy mala para decir quién soy, no lo sé, tal vez es un ejercicio personal de descubrirme diferente cada día, de pensar que no hay límites ni casillas por llenar.
Me gusta amar, me gusta odiar y particularmente sentir ambos por la misma cosa, momento, persona… tengo una fascinación enorme por las pequeñas cosas, por los pequeños placeres, por disfrutar las cosas más simples.
Me gusta enamorarme todos los días, de alguien, de algo…casi siempre de las letras, las palabras, de ese sentimiento que entra a los pulmones y me recorre las entrañas dejándome una intranquila paz, esas ganas de salir a la calle y encontrarme con ese ser especial que la vida guarda para mí. Soy amante de las historias. Siempre tengo una en la cabeza, algunas veces encuentran el hogar esperado en una hoja en blanco y otras veces tienen que resignarse a no salir de ahí, o tal vez a encontrar un mejor momento para nacer.
Pasión, mi palabra favorita. Me gusta escarbar en almas ajenas, preguntar, saber, conocer y sentir las pasiones de terceros de una manera muy cercana, adueñármelas por unos cuantos instantes y seguir aferrándome a la mía: Escribir.
No soy buena para definirme, tampoco espero aprender a serlo. Quiero descubrirme cada día como una nueva mezcla con los mismos ingredientes de ayer, eso es lo que busco.
Y sí señor, al menos intentaré escribir de mí antes de hacerlo de los demás.