Es un divertido ejercicio del ingenio poder pretender ser alguien más para poder enfrentar los problemas propios. No soy yo, no es mi historia, no puedo vivir una existencia que no le pertenece a nadie...esta es su historia aderezada con un poco de lo propio para hacerle frente a los fantasmas que nos persiguen. Es una promesa, es una disculpa, es un enfrentamiento...es la esperanza al final de cuentas.
---------------------------------------------------------------------------------
La brisa se coló dentro de mi habitación por la rendija de la ventana, inundando así de aíre fresco al suave calor nocturno que tengo por única compañía. Y supe que era tu recuerdo de visita en mi vida otra vez.
Esta mañana fuiste mi primer pensamiento, nunca mi primer decepción ni mi primer arrepentimiento, simplemente el primer pensamiento que me vino a la cabeza y agradecí tu rápida llegada en esta soleada mañana.
Estás en el café y estás en las noticias, estás en la ventana y estás en mi cama…las mil sonrisas que me arrancaste alguna vez siguen regresando una tras otra para regarse a lo largo del apartamento y recordarme los buenos momentos que vivimos juntos.
Es imposible que después de tantos años y tantas experiencias (que pesan más que los años mismos) nos hayamos encontrado una vez más para compartir unos cuantos minutos, saludarnos, sonreír ante el nerviosismo del encuentro para después desaparecer.
Nunca te busqué, nunca me buscaste, fue el mismo destino impredecible quién ha acercado nuestras existencias.
No he olvidado nuestro pasado, sería imposible, es sólo que la rutina no me deja tiempo para recordarte más a menudo…no puedo decirte que pienso en ti a cada día, no lo hago.
Al recibir esta carta pensarás que es una disculpa por las acciones inconclusas, no lo es. Pensarás que es un reproche al tiempo o a mí misma por no haberte retenido en mi vida. No me arrepiento, me conoces. Es un reclamo a la vida por haberte puesto en mi camino tempranamente, cuando yo más me necesitaba, por no habernos cruzado ahora por primera vez. He llegado a la conclusión de que no fuiste tú ni fui yo la culpable, simplemente no fue nuestro tiempo…mi tiempo. No es que no te amara o te quisiera lo suficiente, te amé, te amé largamente y en silencio pero no del modo que yo esperaba y no del modo en que tú merecías.
Siempre me dio miedo enfrentarte y decirte que nada de lo que soñabas podría suceder, al menos en ese momento, toda la gente decía que a un amigo las cosas se le dicen de frente, pero mi cariño por ti era tan grande (tal vez igual que mi egoísmo) y quedarme callada fue mi táctica para no perderte… ¿quién habría dicho que las cosas tendrían un resultado contrario al planeado? ¿Quién hubiese apostado a que pasarían años para tener la oportunidad de decirte todo esto?
Logré superar mis inseguridades, alejar a los fantasmas que no me permitían entregar mi corazón a algún extraño. He amado, me han amado, no te voy a mentir. He sufrido y también he disfrutado de esas extrañas mieles de las que siempre hablabas, pero ¿sabes? A veces hace falta que una descubra esos misterios por sí sola para podérselos creer, en especial una persona tan incrédula como yo.
Hoy sigo en busca de mi historia de amor, la final, la concreta, la que opaque a las demás para convertirse en la única que mi débil memoria recuerde en la vejez…Ya no me importa si la arena en ese reloj termina de caer, debo creer que ese “alguien” está en algún lugar. No pienses mal, no te estoy pidiendo que te quedes, mucho menos que seas tú el actor principal, simplemente te lo digo, porque es gracias a ti que recuperé la fe, que ahora sé que todo es posible y que el tiempo no es nada comparado al gran regalo que puede ser el amor…pero aún somos jóvenes, aún hay tiempo.
Esta tarde frente a ti no sé que suceda, tal vez sólo nos contemplemos, digamos cosas banales o tal vez volvamos a ser los viejos amigos que fuimos una vez y el tiempo, el amor y el destino se encargó de separar. Es por esto que escribo esta carta, no sé si la escribo para ti o la escribo para mí, sólo sé que te la entrego para mantener viva esa sensación que ha venido a visitarme esta mañana junto a los rayos del sol.
Buena suerte en tu vida, sabes que siempre te la deseé aunque no la necesitaras… encuentra tu historia inolvidable, y hagas lo que hagas, no me olvides…siempre estaré aquí, aún si la vida nos separase nuevamente.
lunes, 6 de julio de 2009
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
