Y hoy les comparto un experimento...una emoción que se escapó.
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Sintió el aire frío que le acariciaba su piel dorada…sintió al sol extinguirse por la llegada de la noche…se vio sola.
Estaba ahí, parada en medio de la nada… en medio de una plaza que no era suya…
Sintió a la soledad acercarse lentamente a ella…recorriéndola, entrando por cada uno de sus poros y corriendo entre sus venas para alcanzar hasta el último lugar de su ser.
Tenía el alma desnuda y nadie a su alrededor pudo notarlo.
Seguía parada, inmóvil…viéndolo todo y sin embargo, no veía nada. Nada iba a ser capaz de cambiar su estado… aun si una guerra se hubiera desatado en ese preciso lugar, ella hubiera sido capaz de seguir inalterable, sin mostrar emoción alguna.
La melancolía, enfermedad incurable de esperar y recordar, de perderse en la grandeza insignificante de uno mismo.
Ta rara… entraba en sus oídos, y con la primera nota fue suficiente para sacarla de sí…para voltear la mirada y ahuyentar los pensamientos…Tarara y con la segunda nota se sintió caer…Tarara e intentó respirar pero era imposible, sentía que el aire no era suficiente y que todo aquello desaparecía volviéndose infinitamente pequeño…Tarara seguía ese hombre con un violín en manos…Tarara y las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas…Tarara y no pudo más.
miércoles, 6 de mayo de 2009
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